¿A quién no le gusta viajar? Aunque el significado puro de la palabra viajar es «visitar o recorrer otros lugares o países por medio de cualquier vehículo», el hecho de viajar tiene un significado que va más allá de lo que encontramos en los diccionarios.
Se trata de la oportunidad de conocer cosas y personas nuevas, ver lugares diferentes, salir de la rutina y romper lo cotidiano. Es algo que te enriquece y te hace crecer como persona.
Por María Luisa Osácar
Sin embargo, cuando tienes hijos, sobre todo bebés, puede que te lo pienses dos veces antes de tomar la decisión de salir de viaje con ellos. Pero, por qué dejar de hacer algo que tanto te gusta y además, quitarles a tus niños la oportunidad de salir de su entorno y conocer cosas nuevas. Por más pequeño que sea tu hijo, viajar es una actividad de mucho aprendizaje y estimulante para ellos.

Con el fin de ayudarte a que te organices bien al viajar en familia, y así disfruten todos de la experiencia, mira estos consejos para viajar con tus hijos, en especial con bebés.
1. Preparándote antes de partir
Es importante que sepas que, probablemente, todo va a tomar más tiempo del que podrías pensar. Tendrás que ir más despacio de lo normal y es probable que en ciudades grandes no puedas visitar tantos lugares como lo hubieras hecho sola con tu pareja.
Viajar con bebés es diferente, es toda una aventura para los padres y los hijos y es uno de esos recuerdos que se atesoran de manera especial para siempre.
Consulta con el pediatra qué medicamentos podrías llevar para el viaje, en caso de que a tu bebé le dé alguna alergia, fiebre o resfriado. De igual forma, consulta con la embajada del destino que vacunas podría necesitar tu hijo antes de partir, así como también, los centros de atención médica disponibles en el lugar que van a visitar. Viajando con bebés no se puede dejar nada a la improvisación.

2. Preparando el equipaje
Nunca subestimes el hecho de hacer las maletas. Hazlo con tiempo para que puedas conseguir lo que te des cuenta que hace falta mientras preparas el equipaje. Incluye más ropa de la que piensas que podría usar tu hijo en un día normal. Los niños se ensucian mucho y sería engorroso que tengas que lavar ropa en el medio de las vacaciones.

En caso de tener bebés, incluye en el equipaje una bañera inflable, que puede ser una mini piscina plástica. Esto no te ocupará espacio y evitarás que tu bebé esté en contacto con gérmenes de baños públicos como los de los hoteles.
¡Muy importante! Recuerda llevar sus juguetes favoritos y reserva el más especial para que le acompañe en el trayecto.
3. Escoge un destino que sea amigable con los niños.
Esto quiere decir, en primer lugar, que acepten niños. Por ejemplo, si piensas ir a un hotel de playa, asegúrate de que sean para toda la familia pues algunos hoteles son solo para adultos.
Busca un lugar que tenga espacios destinados para niños o actividades que realizar con ellos.


Si tienes un bebé, confirma que el hotel tenga disponible una cunita y un área donde puedas esterilizar sus biberones o bien, opta por alojarte en un apartamento.
Además, es importante que al escoger tu destino, te asegures que sea un lugar que tenga buenas aceras para poder pasear con el cochecito cómodamente.

4. Viajando en auto
Si te diriges a tu destino en auto, lo ideal es que seas consciente de que vas a hacer varias paradas durante el trayecto, y que llegarás a tu destino un poco más tarde de lo que llegarías sin bebés o niños en el auto.

Lleva en el auto algo que te permita cubrir el sol en la ventana trasera para que no le dé en la carita. Además lleva agua y snacks.
Si aún toma biberón, es bueno llevar más dosis de las que tomaría en el tiempo que normalmente toma el trayecto que recorrerán; esto previniendo que en caso de alguna eventualidad en la carretera lleguen a destino más tarde de lo esperado.
4. La aventura del avión
Viajar en avión es todo un acontecimiento para un niño. Si te preparas bien, tanto tú, como tu pareja y tus hijos lo disfrutarán mucho.

Al igual que en el viaje en auto, si viajas con un bebé, lleva más dosis de biberones de los que piensas que necesitaría en el periodo que dure el viaje. Si ocurre algún retraso, tu bebé debe tener suficiente comida para poder llegar al destino final. No olvides otro tipo de comida que él tome, ya sean cereales o papillas. Cuando viajas en avión con bebés te permiten llevar agua, fórmula y sus comidas sin restricciones.
Lleva en el maletín de mano pañales y ropita suficiente para cambiarlo al menos durante dos días. Así, en caso de haber algún problema con las maletas, tu hijo no se quedará sin ropa para ponerse.

Ya en el avión, durante el despegue, dale el biberón o pecho al bebé para que succione y así no se le tapen sus oídos.
Lleva sus juguetes favoritos, claro, los que no hagan ruidos fuertes, sobre todo si viajas de noche, y ten a mano en tu celular o tablet algún juego o música que le guste y lo entretenga en caso de que se ponga muy inquieto. Lo importante es que durante el viaje en el avión, le distraigas y lo hagas ver la experiencia que está viviendo, sin importar su edad.

¡Vamos! Anímate a hacer un viaje en familia y por supuesto, toma muchas fotos, pues, más allá de los suvenires que puedas comprar, las fotos serán el mejor recuerdo de esa aventura fuera de casa.
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