
El secreto más grande y mejor guardado en las bodas es el vestido de la novia. Por tradición se muestra hasta que ella aparece en la puerta de la iglesia, sorprendiendo a todos los invitados que quieren ver una novia radiante.
El vestido de la novia es “el vestido” con el que hemos soñado por tanto tiempo, el cual tiene que ser espectacular. La novia pasa a ser la protagonista indiscutible, sin embargo y dejando atrás cualquier tipo de romanticismo y pensamientos soñadores que desprende el vestido, después de ese día muchas novias no saben qué hacer con él.
Por Alba Chew
Quizás nunca te has planteado la idea de alquilar el vestido de novia, pero pensándolo detenidamente puede ser una buena opción, si es que no tienes planes con tu vestido para después y te contamos por qué…
Alquilar el vestido de novia es algo revolucionario y realmente una solución económica a comparación con el costo de un vestido nuevo. Es decir, soñamos con un vestido despampanante y lleno de detalles dignos de un vestido de novia, pero sabemos que ese vestido es inalcanzable si lo compramos pero con la opción de alquilarlo podemos tener el que siempre soñamos.

El hecho de alquilar tu vestido no significa que vas a poner en segundo plano la calidad, debes conseguir una tienda que te la ofrezca y que también cuente con los accesorios adecuados.

La modista puede hacer modificaciones en el vestido para que se adapte mas a tu figura.


El vestido no te quitará espacio en tu armario de por vida.

Algunas novias pensarán que una desventaja de no comprar tu vestido de novia es que no vas a estrenarlo en tu gran día, pero realmente debes escoger muy bien la tienda para que eso no sea la diferencia.
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