Hace como seis años una de mis mejores amigas me dijo “la peor idea del mundo son esas carretillas de niños que hay en los supermercados”. Yo, con dos hijos y uno más grande que el de ella, sólo sonreí.

Por: Yanina M. Maffla Henríquez
Ustedes saben, esas sonrisas que dicen “ni lo digas”. Bueno, este fin de semana creo que llevar a mis hijos a comprar los útiles del colegio compitió con la idea de esas carretillas.
Mis hijos están en un colegio en donde hasta hace 2 años entregaban los cuadernos, esto significaba que eran uniformes. Ya ambos estaban acostumbrados a estos hasta que por razones que no voy a mencionar aquí, esto cambió y los cuadernos se debían proveer.
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Aprovechando esta coyuntura, mi opción el año pasado fue ir sola un 2 de enero, cuando todo el mundo estaba recuperándose del Año Nuevo, a comprar los útiles y esto incluía los cuadernos sin ningún tipo de muñequito.
Digo, yo no sé ustedes, pero mis hijos son varones y a los dos días del inicio del año escolar ya se le puede dar cuadernos nuevos porque realmente dan asco, entonces por qué gastar en uno de $5.00, cuando se puede invertir en uno de $1.50.

Una compra complicada
Este año, siendo yo tan organizada y un poco controladora hice casi lo mismo, fui a comprar una parte de los uniformes y por ahí mismo me dije vamos a salir de los útiles, pero esta vez ellos fueron conmigo.
Todo iba bien, realmente bien hasta donde compré pantalones, zapatos y zapatillas. Al llegar al área de útiles saqué mi lista y mi pluma porque digo, yo salir sin una lista, no, esa no soy yo. Ahí arrancó el “Juego del Miedo”, ustedes pónganle el número yo ya perdí la cuenta.
Estrategias para comprar
Decía yo “Bolígrafo rojo” y ellos traían una caja de plumas rojas marca yo me reviento en el uniforme desde que le quito la tapa. Luego mi hijo menor me decía “Esto lo usaba mi amiguita no sé quién”, OK a lo que yo preguntaba y “¿cuánto cuesta?”, claro era $1.50. Hasta ahí no íbamos tan mal.
Luego llegamos a la “dimensión desconocida”, pero yo no sabía que había llegado, y digo teníamos entre 5 y 3 años usando cuadernos sin muñecos! Les digo: “Necesitamos 20 cuadernos”, porque señores, a mí no me agarra nadie a las 11:00 p.m. en ningún local 24 horas comprando cuaderno.
Suficiente con las mañanas a las 7:00 a.m. corriendo contra el tiempo por los pasillos de las farmacias buscando foami dorado o papel crespón plateado, sí, porque no puede ser verde, azul o rojo, tienen que ser dorados, plateados, verde olivo y así.
Volviendo a los cuadernos, voy yo al lugar donde estaban los que no tenían muñecos y ya mis dos hijos tenían cada uno 10 cuadernos con dibujos como en $3.41 por cuaderno y yo casi caigo par atrás como Condorito.

Por supuesto que cuando les dije “van estos”, todo el mundo amarró la cara y empezaron las groserías, torcedera de boca, redoble de ojos. Yo ya iba perdiendo la poca paciencia. Gracias a Dios mi madre estaba ahí y como madre que es, me hizo volver a tierra.
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Una tregua
Al final llegamos a una tregua y a un precio razonable de los 5 cuadernos de muñecos que ellos llevarían. Así mismo pasó al llegar a comprar los cartapacios de bolsillos y sin mencionar el área de loncheras en donde mi hijo menor que tiene 9 años y come como uno de 15, quien se queda a jugar fútbol y baloncesto, o sea, necesita una maleta de mano para todo lo que pide, y él eligió una que con el termo de agua quedaba topado el espacio. Pero él alegaba que “tú no me quieres comprar nada”.

Cuando llegué por fin a la caja tres horas después, mis ojeras ya estaban al ras del suelo y eso que yo suelo entrenar en el gimnasio muchas veces por más de una hora seguida: bajo el sol, con peso, sin peso, corriendo bajo el sol, subiendo lomas; pero cuando salí de ese lugar yo sólo soñaba con estar en posición fetal.

Ahora pregunto yo: ¿o las carretillas del super o llevar a tus hijos a comprar los útiles escolares? ¿Cuál es la peor idea?
Y por favor, que el último me apague la luz.
Besos,
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