Quedarse en casa cuidando a tu bebé o a tus hijos no es algo nuevo. Pregúntale a tus abuelas cómo criaron a sus hijos o qué se acostumbraba en aquel tiempo.

Hoy vemos como muchísimas madres eligen el emprendimiento como medio para estar más cerca de sus hijos. Sin duda, es lo más fantástico qué hay. Es hermoso quedarse en casa disfrutando de los avances, gracias y hasta rabietas que día a día tu bebé va experimentando. Sin embargo, como en todo tiene sus pros y contras.
Hoy quiero llegar a ese «lado oscuro». Al dificultoso momento en que la desesperación, el ajetreo, el hacer mil cosas a la vez llenan tu vida de estrés y preocupación. Esa frustración viene cuando te pones mil objetivos y se te fue el tiempo en cuidar, jugar y darle de comer a tu pequeño.
Ánimo mamá, nos sucede lo mismo
En el tren de la maternidad nunca será todo color de rosa. Todos los días son distintos. A veces tendrás tiempo de hacerlo todo y otras no podrás hacer NADA.
Hace casi cinco meses me convertí en mamá. He llevado todo de la mano: la casa, oficio, soy esposa (ha sido muy difícil no descuidar este rol), emprendedora y por supuesto mamá. Ah, y no tengo nana.
Un día, me desperté, me bañé, me puse un short y comencé mi día y dije: «que dichosa soy», tengo ese privilegio de estar con mi bebé. En ese momento, no me sentía tan bien y hasta dudaba si realmente era lo mejor. Debo aceptar que lo dije con un poco de tristeza y melancolía.
Los seres humanos nunca estamos a gusto, siempre vemos el pelo en la sopa. Sin embargo, en ese momento se me vino a la mente esta frase: «cuidar a mi hija, no me hace una mujer triste, ni mucho menos me limita». Al contrario… TE DA LA LIBERTAD de muchas cosas.

Si tú trabajas todo el día en una oficina, o si solo lo haces medio tiempo, también tienes tus retos. Me imagino lo cansado que es atender a un bebé al llegar de tu trabajo, desvelarte toda la noche y levantarte temprano para ir a la oficina. Pero sabes qué, cuidar en ese tiempo a tu hijo, tampoco te limita, ni te hace una mujer triste.
Escucha a tu corazón lo que tiene que decirte. Es normal sentirse contrariada y hasta confundida. Pero, haz una pausa y medita lo dichosa que eres de tener a ese bebé a tu lado.
La maternidad NO nos limita, al contrario, nos da alas.


