Hace una semana, el mundo quedó conmocionado por el violento y triste evento de un joven negro aniquilado en una situación de exceso de poder y fuerza bruta. Enseguida, muchas voces se alzaron en protestas tanto pacíficas como violentas exigiendo justicia e igualdad por la vida de un ser humano.

Por Caro Carreira – @carrerira_caro
En los últimos días hemos visto desde incendios y vandalismos, hasta protestas donde las personas terminan en un abrazo y oraciones, pero todo este caos y shock emocional nos hace también pensar en todas las situaciones que conducen al punto trágico, y viéndolo desde varios aspectos, no solo los negros sufren discriminación. En el mundo entero aún existen diferencias por religión, raza, color, nacionalidad, sexo, preferencia sexual, estatus socioeconómico…
Todas estas diferencias son aprendidas generación tras generación y solamente cuando entendamos que debemos hacer una pausa y cambiar ese aprendizaje por una nueva manera de pensar, seguiremos con esta misma situación dentro de cien años más.

La discriminación y abuso de poder existe todos los días en diferentes países, ciudades, y lugares; en el momento que cruzas a la otra acera porque viene un negro caminando, cuando piensas que todos los árabes son terroristas, cuando siendo hispano te hablan en inglés por ser “muy blanco”; cuando a un latino le abren su maleta en el aeropuerto para corroborar que no lleva nada indebido. Incluso, cuando te pagan menos de lo que vales en tu trabajo o te hacen trabajar más horas sin pagarlas, cuando piensas que una mujer debe ganar menos salario o que no puede hacer cierto tipo de trabajo, cuando alguien le pide a otro hacer algo en contra de su voluntad por tener mayor jerarquía o rango… hacer sentir menos a otro ser humano por cualquier motivo, es un completo error.
Son muchos los casos del día a día donde el racismo, la discriminación y el exceso de poder se ve en todos los países del mundo, y aunque parezca raro, el sentirse inferior es parte de agrandar esa brecha, cuando por ejemplo en garitas de residenciales no piden identificación porque la persona va en un carro lujoso… ¿¿¿por qué???, frases como “los blancos no saben saltar o bailar”, “negro corriendo es ladrón”; pueden darte risa porque creciste creyendo que es normal o que es relajo, pero no, no es normal y no está bien.
El hecho de que una persona se ofenda al oír términos como negro, chino, etc, crean las diferencias en la cabeza de quien se ofende, que en muchas ocasiones no es la persona de quien se habla. Nadie debe crecer con el temor de recibir golpes por su color, su raza, religión o preferencia sexual; mucho menos morir porque otro cree que es mejor o superior.

Si existiera la libertad que pueblos y países promulgan pero no demuestran con hechos, las personas pudiesen ser libres no solo de pensar y hablar diferente, también por tener gustos diferentes, religiones diferentes, vivir en barrios diferentes, etc. Cosas que han sido creadas por el hombre y por la sociedad y que el hombre ha utilizado para etiquetar y dividirnos.
¿Qué tanto hemos avanzado en el siglo XXI?
Parece que no mucho en cuanto a humanidad se refiere, no hemos aprendido a respetar ni hemos permitido que exista verdadera libertad.
Con respecto a la vida y el color de una persona, si Dios, el universo o lo naturaleza nos creó de diferente color, de manera hermosa y perfecta, ¿quién en su razonamiento imperfecto y humano puede decir que un color de piel vale más que otro? Somos todos iguales! Y esto solo podrá menguar y parar cuando en cada familia se deje de enseñar que el color de piel nos hace diferentes.
Enseñen a sus hijos que Dios tomó una paleta de colores y pintó a los hombres de diferentes tonos para darle vida a la majestuosa obra de arte que es la naturaleza y la humanidad, de la misma manera que un artista tiene diferentes tonos en su paleta de colores, de la misma manera que la flora tiene tonos diferentes de verde y flores de diferentes colores, así como los mares tienen diferentes tonalidades, y como el cielo puede ser de un profundo celeste o llegar a intensos naranjas.

Estrechémonos más las manos entre todos sin ver las diferencias, y enfocarnos más en las cosas que tenemos en común.



