Muchos podrían tacharme de santurrona sin conocerme, otros pensar que fue fácil para mi y que por eso lo logré. Bueno, realmente no sé lo que estarás pensando cuando leíste el titular, pero quiero contarte algo que SI fue real y de lo que NO ME ARREPIENTO por nada del mundo.
La vida es un instante y lo que ahora está ya mañana no está. ¿Verdad? Algo así sucede con la virginidad o castidad…

Ah divino tesoro. Quisiera poder explicártelo cómo lo logré sin mencionar en parte mis tradiciones, religión y amor por Dios, pero sería imposible.
En la adolescencia estos 3 aspectos que te mencioné no resultan tan de peso con relación a las millones de hormonas revueltas que tenemos en nuestro cerebro y cuerpo. ¡Vaya que sí!
Vengo de una familia de mamá y papá en que trabajaban todo el día y mi abuelita materna nos cuidaba, la mayor parte del tiempo a mi hermano y a mi.
Desde pequeña fui MUY coqueta. Mi mamá decía que mis novios eran las paredes y les daba besitos. ¡Si, recuerdo que siempre viví enamorada del amor porque veía muchas novelas, efecto ABUELITA!
Estudié en un colegio de monjas, realmente no recuerdo que nos hablaran claro sobre la virginidad. Tampoco mis padres, sin embargo si iba a misa todos los domingos y escuchaba todo lo que el padre decía. También, mi abuelita siempre nos educó en la fe católica con mucho amor, además del temor a Dios.
Mis papás fueron una GRAN clave en la toma de mis decisiones. No, no eran los papás perfectos. Mi mami siempre trabajando y a veces, si lo confieso no nos prestaba la atención que necesitábamos. Y mi papá tuvo sus fallos, le agarro un momento de tomar y tomar y fue muy pero muy duro para mi.
En fin, no fui criada en el lugar perfecto, pero SI sabía que mis padres me amaban y querían lo mejor para mi.
Dios siempre estuvo presente porque, directa o indirectamente mi familia era practicante, solo de misa de domingo, pero practicante.
¿Se me dio oportunidades de perder mi virginidad?
Me imagino que has de tener esta duda. Si, claro que se presentaron muchas, cada momento es una oportunidad para hacer lo correcto o lo incorrecto. Y ahí es cuando viene el libre albedrío y tú decides lo que quieres.
No tuve muchos novios, pero si fui enamoradiza, yo siempre estuve clarita que no quería un hombre que tomara, que fuera maduro y centrado. De hecho, no me gustaban los niños de mi edad.
A los 16 conocí a un chico de la manera más rara, luego en otra nota les cuento, si quieren claro…
Conversábamos por messenger y me gustaba mucho su forma de ser. Lo conocí y me gustó aún más y bueno nos hicimos novios.
No recuerdo realmente el momento en que le comenté o hablamos acerca de llegar virgen al matrimonio. Incluso, yo no sabía si él era virgen. ¡No sabía! (en este tiempo yo había tenido un par de novios, nada serio).
Siguió el tiempo y todo siguió en la etapa de enamoramiento hasta que él se fue a estudiar a otro país y decidimos seguir nuestra relación.
¿Él siempre me respetó?
La verdad, verdad SI, siempre me respetó. NO FUE FÁCIL, para nada, pero entre más pasaba el tiempo nosotros ya estábamos más convencidos que no haríamos nada. ¿Pensábamos en casarnos? No lo creo, yo tenía 16, 17, 18 y era muy joven para eso. Él tenía 21.
Al principio esquivaba el tema de la virginidad, yo de verdad pensaba que él no lo era, pero que si quería seguir conmigo debería de respetar mi decisión de LLEGAR VIRGEN AL MATRIMONIO.

¿La respetó?
Al tiempo me di cuenta que él tampoco había perdido su virginidad. Si era virgen y me impresionó su forma de cuidarme…
Era difícil porque nos veíamos cada 3 meses y ni te cuento las hormonas a la hora en que nos besábamos después de NO VERNOS por más de 3 meses. ¡Si era MUY DIFÍCIL! Somos personas común y sorrientes tratando de seguir y defender nuestra castidad y virginidad.
Mi mamá confiaba mucho en mi. Me dejaba ir a la casa de él, conocía que sus papás eran muy correctos y yo dormía en su CASA, pero NO EN SU CUARTO.
Cuando nuestro noviazgo avanzó y terminó sus estudios, él se mudó a otro país con sus papás y yo, al tiempo, me fui a trabajar a ese país y vivía con ellos en la misma casa, PERO NO, NO DORMÍA CON EL EN EL MISMO CUARTO.
Recuerdo en las charlas matrimoniales, preguntaron: «¿quienes viven juntos ya?», le dije que si hacían esa pregunta iba a hacer la aclaratoria… Él se sonrojó y me miró y le dije, lo voy a decir:
«Nosotros vivimos en la misma casa, pero NO dormimos juntos, ni llevamos vida de casados». No lo hice por los demás, lo hice por mi, porque para mi mi virginidad era valiosa, no ante la gente, si no ante mi y ante Dios.
Por dos años no me importaba que la gente pensara que ya no era virgen porque vivía con mi novio. ¡De verdad que no me importó, aunque estoy segura que pensaban que ya teníamos una vida de casados!
Lo más importante era esa declaración de amor que nos hicimos un día y por lo cual respetamos y cumplimos HASTA QUE NOS CASAMOS.
DESPUÉS DE 9 AÑOS DE NOVIOS, NOS CASAMOS. Y no terminó en un final feliz, porque esto no ha terminado, mi amor por él es cada vez más grande. El respetarme, a mi como mujer me hacía amarlo más. El día de nuestra boda, fue nuestra primera vez y NUNCA lo voy a olvidar.

Al momento, ya tenemos una niña de 3 años y no todo ha sido maravilloso, esto es la realidad y siempre hay problemas y dificultades, pero Dios ha estado ahí y estoy segura que estará.
LA VIRGINIDAD es una decisión. Hoy puedes decidir respetar esa castidad y virginidad y desde hoy esperar a esa persona que Dios te ha preparado. No vas a ser anormal si lo decides, al contrario, vas a encontrar en tu corazón la razón para hacerlo.
De algo estoy segura, no vale la pena andar por la vida regalando lo más preciado que tienes: TU CORAZÓN, NO, no lo hagas. Date el valor que tienes, porque vales MUCHO. Ámate, respétate y los demás lo harán contigo.
¡Te mando un gran abrazo!


