
La Inteligencia Emocional, es un término popularizado por el psicólogo Daniel Goleman y hace referencia a la capacidad de las personas para entender y manejar sus propias emociones, así como reconocer las emociones ajenas, por ello es importante conocer los beneficios de la inteligencia emocional en los niños y adolescentes.
Muchos padres nos encontramos atados de manos ante las frustraciones de nuestros hijos o sus tristezas sin saber cómo ayudarles. A veces queremos que no les duela el comentario provocador de algún compañero o simplemente que no responda gritando a los recordatorios que le hagamos. Sin saber que estas reacciones están ligadas al manejo de su Inteligencia Emocional.
Por Ani Rodríguez – @proideha
Gozar de inteligencia emocional les ayudará a tener mejores relaciones con los demás, conocerse a sí mismo, respetar y aceptarse, así como alcanzar una vida plena y satisfactoria.
Muchas de las investigaciones realizadas han demostrado sus beneficios y esto ha llevado a su aplicación, tanto a nivel educativo como laboral o clínico.
Inteligencia Emocional desde la Infancia
El trabajo para ser emocionalmente inteligente empieza desde que nacemos y no concluye nunca, ya que cada día vamos avanzando en el conocimiento de nosotros mismos y de nuestras emociones.
La infancia es una etapa esencial para la educación emocional. El tiempo que dediquemos como padres a desarrollar su inteligencia emocional va a ser tiempo de calidad compartido con nuestros hijos, los cuales aumentarán sus posibilidades de tener una vida plena y feliz.
El pequeño va a aprender de sus padres y del entorno a expresar o reprimir sus emociones, lo cual afectará a su manera de relacionarse consigo mismo y con los demás.
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Beneficios
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Mejora el conocimiento de sí mismo.
Gracias a la inteligencia emocional podemos hacer que se conozca mejor, autoconocimiento. Que se haga consciente de lo que siente en cada circunstancia y de cómo reacciona ante las emociones. Conocerse y aceptarse tal y como es constituirá las bases de la inteligencia emocional.
Desde pequeños debemos enseñarles a nuestros hijos a ponerle nombres a sus emociones, para que sepa identificarlas y así poder gestionarlas. Que conozca sus emociones le ayudará a poder conocer las de los demás.

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Mayor tolerancia ante la frustración.
La frustración es un sentimiento de tristeza, decepción y/o desilusión que le invade cuando no es capaz de satisfacer un deseo o necesidad que tenga. Saber cómo es y lo que siente, ayuda a aceptar la realidad y a seguir focalizando sus metas, siendo conscientes de que las cosas no ocurren cuando quiera y de la forma que quiera. Tolerar la frustración es sinónimo de tener un buen control y gestión emocional.
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Mejora el manejo de la ira.
Como hemos comentado, la inteligencia emocional hace que el niño sea más tolerante a la frustración y que tenga un mayor autocontrol, lo que incide directamente en el manejo de su ira.
La ira es una emoción que florece cuando ve en peligro sus metas e ilusiones. El hecho de ser capaz de pararse en esos momentos a pensar objetivamente en cómo afrontar esa situación lo enfocará a su fin.

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Protege y evita la ansiedad y el estrés
Una correcta gestión emocional protege y evita la ansiedad y el estrés.
La regulación de las emociones propias no sólo le afecta a él, sino también a los que le rodeamos. Hacer que mantengan la calma o estar relajados en ciertos momentos estresantes, le genera bienestar tanto físico como mental. Por eso es tan importante que generemos un entorno donde prevalezca la inteligencia emocional.
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Aumenta la motivación y ayuda a alcanzar las metas
La inteligencia emocional le ayuda a conseguir los deseos y objetivos que se proponga, pues eleva su nivel de motivación. Obtener aquello que quiere es importante para que sienta felicidad y automotivación, que logre motivarse a sí mismo, es un factor determinante para que alcance su deseo.
No frustrarse o no dejar que la frustración, el estrés, la ira, el miedo se apodere de él le beneficiará para seguir motivado en la consecución del objetivo que se había propuesto inicialmente.

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Aumenta la autoestima
La autoestima depende del concepto que tenga de sí mismo y de lo que las personas piensan y esperan de él o ella.
Está relacionada directamente con el nivel de autoconocimiento y de autocontrol, pues cuanto mayor sean estos dos tendrá una autoestima más sana. Para llegar a ser inteligente en el ámbito emocional necesita tener una valoración realista y positiva de él o ella.
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Desarrolla el sentimiento positivo.
Ver el lado positivo de las cosas, pese a las complicaciones y dificultades de las situaciones a las que estará expuesto día a día, y esperar el mejor resultado posible es imprescindible para tener una vida plena.
La manera en la que piensa y aprende, se puede modificar a lo largo del desarrollo. Pensar que sus errores o fracasos se deben a circunstancias que escapan de su control provoca que no haga nada para cambiarlo.
Sin embargo, cuando tiene una actitud positiva asumirá esos errores a factores sobre los que sí puede intervenir e introducir cambios para que la próxima vez intente hacerlo mejor.
Ser positivos es un mecanismo de automotivación para que se ponga en marcha y siga intentándolo, haciendo frente a los obstáculos y las adversidades que puedan cruzarse en su camino.

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Favorece las relaciones interpersonales
La empatía es un rasgo fundamental para tener relaciones interpersonales exitosas.
Consiste en la capacidad que tiene de percibir y/o entender los sentimientos y emociones de los demás. Para llegar a comprender lo que están pensando o por lo que están pasando con el fin de actuar en consecuencia. Tener un alto nivel de esta habilidad es importantísimo para relacionarse con los demás de manera eficaz.
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Aumenta las habilidades comunicativas
Ser asertivo, escuchar activamente, la comunicación no verbal, la capacidad de decir no… son habilidades necesarias cuando establezca y mantenga relaciones interpersonales.
Transmitir sus sentimientos y emociones a otras personas hábilmente (sin hacer daño a los demás) es fundamental para el éxito social y el desarrollo de la inteligencia emocional en su entorno. Para conseguir esto será mucho más fácil si tiene desarrollada la empatía.
Desarrollar la inteligencia emocional desde pequeños mejora su capacidad de trabajar en equipo, colaborando en la consecución de un objetivo común en el que todos los niños salen beneficiados.
Será más eficaz a la hora de tomar decisiones, siendo estas más responsables y éticas. Y siempre con el fin último de tener una vida plena y feliz.
Por tanto, los padres debemos crear un ambiente emocional adecuado donde la educación emocional esté presente para que los niños desarrollen todas sus capacidades y habilidades para ser felices.
Hasta la siguiente habilidad!
(Sí, la Inteligencia emocional es una habilidad, está catalogada como la sexta habilidad necesaria para triunfar en la vida)
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