Un buen día despertaste con el «gusanito» del emprendedurismo en la cabeza y decidiste que tendrías tu propio negocio. ¿Y qué hiciste? Corriste al supermercado a comprar uno. Esta es una historia que tienes que leer…
Uno de tus propósitos de año nuevo aparte de hacer ejercicio y ahorrar para el viaje de tus sueños, fue empezar tu propio negocio. ¿Te suena familiar?
Por Almeida de Kant
Como pasa con los ejercicios y los ahorros, después de un par de meses de no pensar en el tema, un buen día te despertaste con ganas, y dijiste “hoy empiezo”.

En menos de un mes armaste un super plan de negocios, definiste tu cliente objetivo, estableciste tus costos, identificaste tus canales de promoción, abriste una página web, lanzaste tus redes sociales, imprimiste banners, tarjetas de presentación y brochures, abriste tu aviso de operación, y dijiste: “Bueno, estoy lista”.
Hiciste todo lo que se necesita para tener un negocio – en teoría. Y ahora…… Hasta se oyen los grillos.
No está pasando nada. No vendes, nadie te llama y tus seguidores en las redes sociales son tu mamá, tu hermanita de 16 años y un par de compañeros de clases.
“¿Qué pasó? Pero si hice todo lo que me dijeron”
El gran error no es lo que hiciste, es cómo lo hiciste.
La ansiedad de tener un negocio propio ataca a mucha gente por diferentes motivos.
Pero es importante tener siempre presente que un emprendimiento es una gran decisión, que no se puede tomar a la ligera y que no se construye de un día para el otro.
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Tener un negocio propio es como criar un hijo. No se vuelve adulto independiente y empieza a pagar sus cuentas en un abrir y cerrar de ojos. Un negocio propio necesita tiempo, análisis, esfuerzo, dedicación, estudio, planificación, análisis, y sobre todo paciencia… muchaaaaa paciencia.
No se puede hacer todo de un solo viaje y a la carrera.
Los negocios exitosos no se hicieron de la noche a la mañana. Y, ni aunque te creas una Jobs, Bezos o Musk, vas a ser la diferencia (hasta a ellos les tomó un tiempo).
Pero, ¿cómo controlar esa ansiedad y no caer en el error de hacer todo a la carrera?
Algunos factores importantes que debes considerar:

- Analízate internamente: no todos están hechos para todos los trabajos. Tampoco todos están hechos para manejar un negocio. Es una realidad que no querrás considerar, pero necesitas ser honesta contigo misma. SI odias levantarte temprano, trabajar los 7 días de la semana, y la incertidumbre de no tener tu cheque todas las quincenas para cubrir tus cuentas y gustos personales, quizás emprender no es la mejor idea.
- Has un plan de contingencia: siempre bueno tener un “colchón” que te ayude a amortiguar esos primeros 2 o 3 años de tu negocio (Si… años, puede que no generes ganancias en un buen tiempo así que debes estar preparada).
- Si puedes y tu negocio lo permite, mantente laborando paralelamente mientras desarrollas tu emprendimiento. Esto te permitirá seguir ahorrando y no quedar desprotegida del todo si las cosas no resultan como esperas. Será mucho más trabajoso, pero es una medida de precaución.
- Prueba tu idea de negocio. Generalmente nuestros primeros clientes son familiares y amigos. Luego conocidos, luego conocidos de amigos y familiares. De esa forma se va armando una red que te permite, no solo probar tu idea de negocio en algo así como un entorno seguro. Pero también te da la oportunidad de crear una red de clientes que servirán de referencia más adelante.
- Ve analizando tus avances y adáptate a la situación. Muchas veces tenemos una idea que pensamos que es innovadora y nos sentimos tan seguros de ella que nos rehusamos a cambiarla. Durante tu prueba te puedes dar cuenta si ese producto o servicio es realmente necesario como para que tus clientes paguen por ello. Ve estudiando los resultados. Pide retroalimentación, consejos, recomendaciones. Ábrete a las críticas y ve ajustando tu idea a las necesidades de tu cliente.
Recuerda: es como un hijo, primero va a kínder, luego a primaria, secundaria y después a la universidad. Durante todo ese tiempo, vas planeando, haciendo, armando, corrigiendo hasta que ya madura y es autónomo…. El negocio es igual.
Ten siempre presente que es una carrera de resistencia, no de velocidad
Ármate de paciencia y entiende que es un proceso; un poco largo, pero que al final te llenará de gran satisfacción. No solo por el hecho de tener un sustento propio, pero también por todos los aprendizajes que adquieres y personas que logras conocer en el camino. Esa es la verdadera ganancia.
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